El abuso sexual constituye una de las
principales causas de maltrato infantil, que por sus implicaciones sobre la
dignidad de la persona, la genealogía familiar, los efectos morales, sociales y
psicológicos merecen un estudio aparte .El abuso sexual se define como la
utilización de un niño o niña con la finalidad de satisfacer o gratificar
sexualmente a un adulto o grupo de adultos. Este se puede presentar en forma de
abuso sexual propiamente dicho, generalmente propiciado por una figura cercana,
de autoridad o cuidador. Cuando es practicado por un familiar consanguíneo se
conoce como incesto. Otra forma de abuso sexual es producida por un agresor
desconocido por el niño o niña y se denomina ataque sexual. Un tercer tipo es
la explotación sexual, en la que el niño o niña son utilizados como objetos comerciales.
Comprende la prostitución infantil, la pedofilia, el tráfico de niños para
turismo sexual y la pornografía con presencia del niño o a través de Internet.
También se puede dar en el interior de la familia. Los tres criterios más
utilizados para establecer el concepto de abuso sexual infantil son:
Asimetría de edad de la víctima y del
agresor • Coerción: las conductas que el agresor pone en juego para someter a
la víctima • Tipo de conductas sexuales que tienen lugar entre ambos Asimetría
de edad La diferencia en edad entre la víctima y el agresor impide la verdadera
libertad de decisión y hace imposible
una actividad sexual común, ya que los participantes tienen experiencias, grado
de madurez biológica y expectativas muy diferentes .Esta asimetría supone en sí
misma un poder que vicia toda posibilidad de relación igualitaria. Coerción El
uso de fuerza física, presión o engaño deben ser considerados, por sí mismos,
criterios suficientes para que una conducta sea etiquetada de abuso sexual a
menores, independientemente de la edad del agresor.
Tipos
de abusos sexuales a menores
Siempre que exista coerción o
asimetría de edad (o ambas cosas a la vez) entre una persona abuso sexual
propiamente dicho, generalmente propiciado por una figura cercana, de autoridad
o cuidador. Cuando es practicado por un familiar consanguíneo se conoce como
incesto .Otra forma de abuso sexual es producida por un agresor desconocido por
el niño o niña y se denomina ataque sexual. Un tercer tipo es la explotación
sexual, en la que el niño o niña son utilizados como objetos comerciales.
Comprende la prostitución infantil, la pedofilia, el tráfico de niños para
turismo sexual y la pornografía con presencia del niño o a través de Internet.
También se puede dar en el interior de la familia.
PERFIL
DEL AGRESOR
El típico agresor sexual puede ser
cualquiera. No existe una característica común de este tipo de persona, es decir
un perfil determinado que lo sindique como tal. Pueden ser profesionales,
ingenieros, abogados, comerciantes, policías, maestros, profesores, vagabundos,
albañiles, médicos, etc. La característica que los une es su interés sexual
respecto de niños, niño y adolescente, más que las particularidades sociales,
culturales y económicas. Se pudo saber también que la mayoría de los depravados
mantienen una vida sexual activa Sólo a veces puede tratarse de personas
impotentes o incapaces de manejarse normalmente con una mujer.
Otro dato no menos importante es que
el abuso sexual infantil es concretado por miembros “confiables” de la familia
del niño o adolescente. Esto se da en el 80% de los casos, desplazando al mito
del viejo extraño o el degenerado del barrio, una posibilidad que no es
descartada, pero que se da con poca frecuencia.
Los delitos se dan por dos
circunstancias fácticas: accesibilidad y cercanía con la víctima. Las causas
tratadas en el juzgado demuestran que los abusos sexuales se dan entre
parientes, padres, tíos, primos, hermanos, padrastros, abuelos, etc. Por lo que
existe entre víctima y victimario, una gran cuota de confianza y aprecio. Ello
desemboca en una situación de miedo, pánico, terror y sobre todo de
sometimiento.
Una persona que decide violar a otra
no es alguien “obsesionado” por el sexo ni busca la violación para procurarse
placer sexual. Si viola, es porque ese acto representa para él la forma más
representativa de sentir sobre otro el poder de una dominación física total y
de una humillación psicológica extrema. Por eso, para el violador suele ser
fundamental que la persona abusada esté siempre indefensa. En tanto por el lado
de las víctimas se puede decir que el efecto de la violación es similar al de
un disparo en el cerebro, que no mata, pero que deja secuelas de por vida.
Inclusive acaba con lo más puro y verdadero de un niño, la inocencia de su
espíritu. Algo difícil de recuperar.
No existe un perfil exacto del
pederasta o del pedófilo, no se le distingue a simple vista, pero reproducen
algunas características que sí resultan significativas. Por ejemplo, su
acercamiento a los niños suele ser físico. Tras un primer contacto cuidadoso,
para no asustar ni levantar sospechas, comienzan a tomar al menor, abrazarlo y
“mimarlo”. Les invitan e incluso les colman de atenciones y regalos para
generar en ellos un sentimiento de deuda. A los niños se les enseña que deben
ser agradecidos y corresponder a los adultos (por educación) y los pedófilos se
sirven de esta circunstancia. Buscan estar a solas de alguna manera con el niño
o la niña para ir a más. Los violadores de niños siempre quieren más. Muchos de
ellos tienen un nivel bajo de autoestima y se sienten mucho más seguros con los
menores. Otros, en un porcentaje elevado, han sufrido abusos de pequeños. Un
tercer grupo lo que busca es humillarlos y doblegarlos, posiblemente por haber
sufrido antes desprecio de otros niños o niñas durante la infancia. Los delincuentes sexuales no siempre
son los “viejos verdes” que se imagina. Un estudio reveló que son personas
consideradas “normales” desde casi todos los puntos de vista. Muchas veces son
personas respetadas, incluso aparentan firmes valores morales y religiosos. A
veces, el depravado es un joven menor de edad. La mayoría de estos delincuentes
niegan el abuso con vehemencia. Sólo bajo evidencias legales y presión, algunos
aceptan la acusación parcialmente, pero afirman que: “no fue nada grave, nada
de importancia”. “No le hice daño”. “La culpa fue suya”. Cuando se ven descubiertos
suelen afirmar que lo sienten muchísimo, que nunca lo volverán a hacer, que
ocurrió porque estaban borrachos o drogados. Los delincuentes sexuales son muy
convincentes, hasta tal punto que quizás hagan dudar seriamente del menor. Pero
hay que destacar que las niñas y niños no mienten sobre una cuestión tan grave,
ya que poco o nada sabían sobre el sexo y su lenguaje. A pesar del
remordimiento que puedan sentir los delincuentes sexuales, la experiencia
determina que suelen reincidir y repetir sus abusos, a no ser que intervenga
alguien y los frene. Prácticamente ninguno desistirá voluntariamente sino que
necesitará una intervención judicial.
En cuanto a desmentir, el agresor
trata de negar y acusar al niño o sus padres de fantasiosos. En caso de admitirlo,
busca inmediatamente justificación y como estrategia para mitigar el castigo
aclara que no ha recibido satisfacción sexual. La minimización es un mecanismo
con el cual se busca hacer ver como insignificantes las acciones y le
frecuencia de las mismas en el caso de eventos repetidos .En la justificación
se culpa el niño de seducir al agresor o de provocarlo, o se justifica en el
caso de los niños dedicados a prostitución por el hecho de estar en ella,
aduciendo desconocer la edad de la víctima. En la elaboración se busca
confundir moviendo los argumentos dentro de un contexto que busca justificar,
minimizar y negar las acciones. Muchos abusadores padecen una enfermedad mental
de ahí la importancia de una evaluación psiquiátrica de estas personas.
PERFIL
DE LA MADRE DE LA VICTIMA
Dependiente sumisa en muchos casos
víctima de cualquier tipo de abuso también es aislada de su familia nuclear por
lo cual se siente sin ninguna clase de apoyo al igual que de amigos y cualquier
tipo de familiares.
CONSECUENCIAS
DEL ABUSO SEXUAL
Síntomas
Los síntomas del abuso sexual de niños
son similares a los síntomas que se observan en la depresión o en la ansiedad
severa y el nerviosismo, y pueden abarcar los siguientes:
•Trastornos intestinales, como
ensuciarse o incontinencia fecal (encopresis)
•Trastornos alimentarios, como la
anorexia nerviosa
•Síntomas rectales o genitales, como
dolor con la micción o las deposiciones, o prurito o secreción vaginal
•Dolores de cabeza repetitivos
•Problemas para dormir
•Dolores de estómago (dolencia vaga)
Los niños abusados pueden:
•Mostrar comportamientos
perturbadores, tales como consumir alcohol y drogas psicoactivas o involucrarse
en comportamientos sexuales de alto riesgo
•Tener un rendimiento escolar
deficiente
•Tener miedos excesivos
•Apartarse de las actividades normal




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