sábado, 24 de enero de 2015

EL ABUSO SEXUAL UNA CONDUCTA INTOLERABLE



DEFINICION

El abuso sexual constituye una de las principales causas de maltrato infantil, que por sus implicaciones sobre la dignidad de la persona, la genealogía familiar, los efectos morales, sociales y psicológicos merecen un estudio aparte .El abuso sexual se define como la utilización de un niño o niña con la finalidad de satisfacer o gratificar sexualmente a un adulto o grupo de adultos. Este se puede presentar en forma de abuso sexual propiamente dicho, generalmente propiciado por una figura cercana, de autoridad o cuidador. Cuando es practicado por un familiar consanguíneo se conoce como incesto. Otra forma de abuso sexual es producida por un agresor desconocido por el niño o niña y se denomina ataque sexual. Un tercer tipo es la explotación sexual, en la que el niño o niña son utilizados como objetos comerciales. Comprende la prostitución infantil, la pedofilia, el tráfico de niños para turismo sexual y la pornografía con presencia del niño o a través de Internet. También se puede dar en el interior de la familia. Los tres criterios más utilizados para establecer el concepto de abuso sexual infantil son:

Asimetría de edad de la víctima y del agresor • Coerción: las conductas que el agresor pone en juego para someter a la víctima • Tipo de conductas sexuales que tienen lugar entre ambos Asimetría de edad La diferencia en edad entre la víctima y el agresor impide la verdadera libertad de decisión y hace  imposible una actividad sexual común, ya que los participantes tienen experiencias, grado de madurez biológica y expectativas muy diferentes .Esta asimetría supone en sí misma un poder que vicia toda posibilidad de relación igualitaria. Coerción El uso de fuerza física, presión o engaño deben ser considerados, por sí mismos, criterios suficientes para que una conducta sea etiquetada de abuso sexual a menores, independientemente de la edad del agresor.

Tipos de abusos sexuales a menores
Siempre que exista coerción o asimetría de edad (o ambas cosas a la vez) entre una persona abuso sexual propiamente dicho, generalmente propiciado por una figura cercana, de autoridad o cuidador. Cuando es practicado por un familiar consanguíneo se conoce como incesto .Otra forma de abuso sexual es producida por un agresor desconocido por el niño o niña y se denomina ataque sexual. Un tercer tipo es la explotación sexual, en la que el niño o niña son utilizados como objetos comerciales. Comprende la prostitución infantil, la pedofilia, el tráfico de niños para turismo sexual y la pornografía con presencia del niño o a través de Internet. También se puede dar en el interior de la familia.


PERFIL DEL AGRESOR

El típico agresor sexual puede ser cualquiera. No existe una característica común de este tipo de persona, es decir un perfil determinado que lo sindique como tal. Pueden ser profesionales, ingenieros, abogados, comerciantes, policías, maestros, profesores, vagabundos, albañiles, médicos, etc. La característica que los une es su interés sexual respecto de niños, niño y adolescente, más que las particularidades sociales, culturales y económicas. Se pudo saber también que la mayoría de los depravados mantienen una vida sexual activa Sólo a veces puede tratarse de personas impotentes o incapaces de manejarse normalmente con una mujer.

Otro dato no menos importante es que el abuso sexual infantil es concretado por miembros “confiables” de la familia del niño o adolescente. Esto se da en el 80% de los casos, desplazando al mito del viejo extraño o el degenerado del barrio, una posibilidad que no es descartada, pero que se da con poca frecuencia.

Los delitos se dan por dos circunstancias fácticas: accesibilidad y cercanía con la víctima. Las causas tratadas en el juzgado demuestran que los abusos sexuales se dan entre parientes, padres, tíos, primos, hermanos, padrastros, abuelos, etc. Por lo que existe entre víctima y victimario, una gran cuota de confianza y aprecio. Ello desemboca en una situación de miedo, pánico, terror y sobre todo de sometimiento.

Una persona que decide violar a otra no es alguien “obsesionado” por el sexo ni busca la violación para procurarse placer sexual. Si viola, es porque ese acto representa para él la forma más representativa de sentir sobre otro el poder de una dominación física total y de una humillación psicológica extrema. Por eso, para el violador suele ser fundamental que la persona abusada esté siempre indefensa. En tanto por el lado de las víctimas se puede decir que el efecto de la violación es similar al de un disparo en el cerebro, que no mata, pero que deja secuelas de por vida. Inclusive acaba con lo más puro y verdadero de un niño, la inocencia de su espíritu. Algo difícil de recuperar.

No existe un perfil exacto del pederasta o del pedófilo, no se le distingue a simple vista, pero reproducen algunas características que sí resultan significativas. Por ejemplo, su acercamiento a los niños suele ser físico. Tras un primer contacto cuidadoso, para no asustar ni levantar sospechas, comienzan a tomar al menor, abrazarlo y “mimarlo”. Les invitan e incluso les colman de atenciones y regalos para generar en ellos un sentimiento de deuda. A los niños se les enseña que deben ser agradecidos y corresponder a los adultos (por educación) y los pedófilos se sirven de esta circunstancia. Buscan estar a solas de alguna manera con el niño o la niña para ir a más. Los violadores de niños siempre quieren más. Muchos de ellos tienen un nivel bajo de autoestima y se sienten mucho más seguros con los menores. Otros, en un porcentaje elevado, han sufrido abusos de pequeños. Un tercer grupo lo que busca es humillarlos y doblegarlos, posiblemente por haber sufrido antes desprecio de otros niños o niñas durante la infancia. Los delincuentes sexuales no siempre son los “viejos verdes” que se imagina. Un estudio reveló que son personas consideradas “normales” desde casi todos los puntos de vista. Muchas veces son personas respetadas, incluso aparentan firmes valores morales y religiosos. A veces, el depravado es un joven menor de edad. La mayoría de estos delincuentes niegan el abuso con vehemencia. Sólo bajo evidencias legales y presión, algunos aceptan la acusación parcialmente, pero afirman que: “no fue nada grave, nada de importancia”. “No le hice daño”. “La culpa fue suya”. Cuando se ven descubiertos suelen afirmar que lo sienten muchísimo, que nunca lo volverán a hacer, que ocurrió porque estaban borrachos o drogados. Los delincuentes sexuales son muy convincentes, hasta tal punto que quizás hagan dudar seriamente del menor. Pero hay que destacar que las niñas y niños no mienten sobre una cuestión tan grave, ya que poco o nada sabían sobre el sexo y su lenguaje. A pesar del remordimiento que puedan sentir los delincuentes sexuales, la experiencia determina que suelen reincidir y repetir sus abusos, a no ser que intervenga alguien y los frene. Prácticamente ninguno desistirá voluntariamente sino que necesitará una intervención judicial.

En cuanto a desmentir, el agresor trata de negar y acusar al niño o sus padres de fantasiosos. En caso de admitirlo, busca inmediatamente justificación y como estrategia para mitigar el castigo aclara que no ha recibido satisfacción sexual. La minimización es un mecanismo con el cual se busca hacer ver como insignificantes las acciones y le frecuencia de las mismas en el caso de eventos repetidos .En la justificación se culpa el niño de seducir al agresor o de provocarlo, o se justifica en el caso de los niños dedicados a prostitución por el hecho de estar en ella, aduciendo desconocer la edad de la víctima. En la elaboración se busca confundir moviendo los argumentos dentro de un contexto que busca justificar, minimizar y negar las acciones. Muchos abusadores padecen una enfermedad mental de ahí la importancia de una evaluación psiquiátrica de estas personas.

PERFIL DE LA MADRE DE LA VICTIMA

Dependiente sumisa en muchos casos víctima de cualquier tipo de abuso también es aislada de su familia nuclear por lo cual se siente sin ninguna clase de apoyo al igual que de amigos y cualquier tipo de familiares.

CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL

 Síntomas

Los síntomas del abuso sexual de niños son similares a los síntomas que se observan en la depresión o en la ansiedad severa y el nerviosismo, y pueden abarcar los siguientes:
•Trastornos intestinales, como ensuciarse o incontinencia fecal (encopresis)
•Trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa
•Síntomas rectales o genitales, como dolor con la micción o las deposiciones, o prurito o secreción vaginal
•Dolores de cabeza repetitivos
•Problemas para dormir
•Dolores de estómago (dolencia vaga)

Los niños abusados pueden:
•Mostrar comportamientos perturbadores, tales como consumir alcohol y drogas psicoactivas o involucrarse en comportamientos sexuales de alto riesgo
•Tener un rendimiento escolar deficiente
•Tener miedos excesivos
•Apartarse de las actividades normal



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